El Palacio Cristiano
Mustain logró mantener un cierto equilibrio entre cristianos y almorávides que se rompió a su muerte. Así, en 1110 los almorávides expulsaron al hijo de Mustain y se apoderaron de Saraqusta, donde gobernaron por espacio de ocho años, hasta que, el 18 de diciembre de 1118, Alfonso I el Batallador reconquistó la ciudad. Es a partir de esta fecha cuando la Aljafería se convierte en alcázar cristiano. El Palacio Taifal pasa a pertenecer a los reyes de Aragón, los cuales, durante cuatro siglos, introducirán un buen número de reformas y harán obras de ampliación. Este conjunto de edificaciones constituiría un importante foco de influencia para el arte mudéjar, que tanto arraigo tuvo en Aragón.
De este período sobresale el que corresponde al reinado de Pedro IV el Ceremonioso (1336-1387), durante el cual la Aljafería sería el enclave político más señalado de Zaragoza, en justa correspondencia con la catedral de San Salvador, núcleo religioso por excelencia. De la Aljafería partían los cortejos reales camino de la catedral, donde los monarcas juraban los Fueros de Aragón y eran coronados.
Durante su mandato se realizaron los trabajos de las capillas de San Martín y San Jorge y se erigieron las salas de lo que se conoce como Palacio mudéjar de Pedro IV.