Conde de Aranda (1719-1798)
Pedro Pablo Abarca de Bolea, décimo conde de Aranda, nació en Siétamo (Huesca). Alternó la milicia con la política. Fue embajador en Polonia y estuvo al mando del ejército en la guerra con Portugal en 1762. A la caída de Esquilache, Carlos III le nombró presidente del Consejo de Castilla. Desde este puesto ejerció una notable influencia en los asuntos políticos, religiosos, económicos y sociales. Su habilidad le permitió implantar las medidas dirigidas a reformar las costumbres de la sociedad de la época, precisamente las que provocaron la salida de Esquilache del Gobierno. Actuó como inspirador y ejecutor de la expulsión de los jesuitas en 1767. En 1787 cayó en desgracia. Aunque en 1792 volvió a ser ministro con Carlos IV, su enemistad con Godoy le valió ser arrestado dos años más tarde en La Alhambra. Indultado, se retiró a épila, donde murió en 1798.

El conde de Aranda fue uno de los personajes más discutidos de su tiempo, partidario de las doctrinas enciclopedistas, que defendió y aplicó con convencimiento.